No fue un día cualquiera

A la memoria de mi madre

Y se puso el sol, como un día cualquiera,

y miré el horizonte, como un día cualquiera,

y miré a lo lejos y miré de cerca,

como la luz alumbraba el cielo y la tierra.

Nada era distinto, porque igual todo era,

como son las tardes en la primavera.

Sin embargo nada, era, como era,

porque aquella tarde ya no estaba ella.

Pero se puso el sol y miré al horizonte,

y miré a lo lejos y miré de cerca,

cuando tristemente, al faltarme ella

comprendí que no era un día cualquiera.

Francisco Barbachano

Published in: on 27 agosto, 2008 at 11:28 pm  Dejar un comentario  

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