Pepe Martínez Ferrer, un amigo irrepetible

Tomo que contiene cuatro libros del poeta Manuel Benítez Carrasco:“La muete pequeña”, “El oro y el barro”, “Frente al toro y el poema”, Diario del agua”. Ese tomo se lo regaló el poeta a su buen amigo Pepe Martínez Ferrer, el año 1987, con una dedicatoria a él y a su esposa Conchita.

Dedicatoria a Conchita y Pepe Martínez Ferrer . 1987

En Mayo del año 2000 viajé a Granada para conocer personalmente a Pepe Martínez y la familia de  Manuel Banítez Carrasco; así como a un nutrido grupo de amigos que veneraban al poeta. Manuel Benítez, había fallecido en noviembre de 1999 y debido a ello se le estaba preparando una serie de homenajes póstumos en los cuales tuve el honor de aportar mi pequeño grano de arena, en los años sucesivos. Durante mi feliz estancia en Granada, Pepe Martínez se desvivió en atenciones hacia mi mostrándome Granada de extremo a extremo; especialmente cada rincón del Albayzín y la casa de la Placeta del Salvador, donde vivió de niño, Benítez Carrasco. Realmente ese primer viaje  en Granada, continua siendo para mí, inolvidable. Tuve la oportunidad de visitar a la hermana religiosa del poeta, Conchita Benítez Carrasco, y a su gran amiga,  Maria Isabel Morcillo: escultora e hija del insigne pintor granadino Gabriel Morcillo. Gentil donde las haya, Maria Isabel, organizó una fiesta en su casa, cosa habitual en ella, pero que en esa ocasión, la preparó  para que yo pudiese asistir, durante mi estancia en Granada. Además de los muchos amigos del poeta fallecido que ya había conocido recien llegado a Granada. En casa de Maria Isabel, amplié  el  circulo de amistades, todas ellas vinculadas al mundo social y cultural granadino, a cual más cordial.Todo ello, siempre de la mano del entrañable Pepe Martínez . El las vigilias de mi estancia en Granada visitamos de nuevo la Placeta del Salvador. En esta ocasión acompañados de la buena amiga de ambos y excelente escritora, Ayes Tortosa. Pusimos alas a nuestra imaginación y vimos las acaias del poema y en el portal  de la casa número 2, bajo el balcón vigía de la medre de Manuel Benítez Carrasco, nos retratamos, Ayes, Pepe y yo. Recorrimos el Albayzin sosegadamente y paseamos por la “Calle del agua”, recitando al alimón, el bello poema del mismo nombre.  Para finalizar el recorrido subimos hasta el mirador de San Nicolas con el fín de admirar la irrepetible puesta de sol granadina. En esa ocasión nos quedamos con las ganas ya que el día se había nublado e incluso nos premio con una fina lluvia que soportamos  sentados en una banco de piedra en San Nicolas, frente la magestuosidad de La Alhambra; conversando, los tres ,distendidamente, en torno al recorrido de aquellas horas por los rincones que en tantas ocasiones debió recorrer el poeta albayzinero. Regresamos por el Paseo de los tristes y bajamos la Cuesta del chapiz, hasta llegar al  Centro de Granada donde tomándonos unas cañas, pusimos fin a una tarde, verdaderamente irrepetible. Fue entonces cuando Pepe Martínez, quiso que le acompañara a su casa, antes de retirame a mi hotel. Una vez en ella, se dirigió a la mesa de su estudio y me dió  un paquete, diciendome- Quiero que te lleves eso de recuerdo y que lo tengas en tu casa.-Naturalmente lo abrí. Se trababa de un grueso libro. Era un tomo que recogia cuatro libros de Manuel Benítez Carrasco, en su regia encuadernación.  El propio poeta se lo había regalado a Pepe y a su esposa Conchita en 1987, con una cordialisima dedicatoria. que decía: A conchita y  Pepe Martínez Ferrer, buen estanque de amistad al que llega este rumor de versos y de cariño. Con un abrazo, Manuel Banítez. Granada, junio,87. En la página contigua, pude leer: Con gran dolor me desprendo de éste libro (uno de los primeros que me dedicó) Pero lo compensa con la alegría que lo hago de llevarlo a las manos y al corazón de un gran poeta como és Paco Barbachano, que me ha demostrado querer a Manolo Benítez, casi como yo. Con un fuerte abrazo. Pepe Martínez. Y añadía: Con motivo de su visita a Granada, tan grata, que siempre la recordaré. 18 de Mayo de 2000. Sabiendo la admiración que mi amigo Pepe sintió durante toda su vida por Manuel Benítez Carrasco; y la gran amistad que les unió a los dos, durante unos segundos, no pude articular palabra para agradecerle un gesto tan demostrativo del afecto que sentía por mi y la calidad de amigo que era. Desde hacía muchos años, los libros de Benítez Carrasco no se encontraban en ninguna librería, ni siquiera en Granada. Yo los había buscado,  en balde, en varias localidades españolas sin éxito y Pepe lo sabía. De ahí su generoso gesto… Su muerte, hace unos meses,  me dejó huerfano de una  noble amistad.

Cardedeu, 10 septiembre, 2008

Published in: on 4 octubre, 2008 at 11:23 pm  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://barbachano.wordpress.com/2008/10/04/pepe-martinez-un-amigo-irrepetible/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: